10 razones por las que no te puedes perder Nápoles

Si eres de los que necesitas excusas para viajar a un destino,  en este post te damos diez razones por las que no te puedes perder la antigua capital del Reino de las Dos Sicilias.  Te contamos qué ver, qué hacer y cómo disfrutar de Nápoles, una ciudad que tiene mucho que ofrecer.

1.Sus castillos. Y es que a falta de una, Nápoles ofrece tres fortalezas muy diferentes y con mucho encanto. Uno de los símbolos de la ciudad es el Castel Nuovo, Maschio Angionino o Castillo de los Aragoneses, ya que se utilizan estos tres nombres indistintamente para referirse a esta edificación que se alza majestuosa junto al puerto y a dos pasos de Municipio, el Ayuntamiento de la ciudad. Te llamará la atención ver el escudo de Aragón sobre la puerta principal y es que la ciudad formó parte de la corona aragonesa durante siglos.

Si continúas por el paseo marítimo llegarás al Castel dell´ovo (Castillo del Huevo) que recibe este curioso nombre de la leyenda según la cual el poeta Virgilio escondió un huevo mágico en los cimientos que protege a la ciudad de Nápoles. Entrar es gratis y dentro te encontrarás un entramado de callejuelas laberínticas que te habrán subir a una terraza mirador desde la que disfrutar de las visitas.

Pero si hablamos de vistas, la fortaleza que ofrece las mejores es el Castel Sant´Elmo en la parte más alta de la ciudad, el barrio de Vomero.  Aparte de sus maravillosas vistas, en el interior se puede disfrutar del Museo del Novecento.

2. Sus vistas. Además de las que ya hemos comentado en el Castel Sant´Elmo, a pocos metros tenéis un mirador gratuito, el de la Cartuja de San Martino, desde el que se puede contemplar toda la ciudad. Os recomiendo que para subir uséis el funicular que va desde la vía Toledo al barrio de Vomero.  Ver atardecer desde el mirador es todo un espectáculo. Otra vista privilegiada se disfruta desde los jardines de Capodimonte.

3.Sus subterráneos. Y es que, si Nápoles es interesante desde las alturas, bajo tierra también. El Metro de Nápoles es un auténtico museo subterráneo. En muchas estaciones encontrarás murales, esculturas o una arquitectura llamativa. Las estaciones más espectaculares quizás sean Toledo, con su enorme mosaico de color azul que señala la parte que se encuentra bajo el nivel del mar y Museo, con reproducciones de obras del Museo Arqueológico Nacional.

Además del Metro, las Catacumbas de San Gennaro y San Gaudioso son las más conocidas en la ciudad. Además, en los últimos años los napolitanos se han empeñado en mostrarnos la gran cantidad de túneles que desde época griega a la II Guerra Mundial han recorrido la ciudad para la seguridad de monarcas y ciudadanos. Así, Napoli Sotterranea o la Gallleria Borbonica son interesantes opciones para ver el lado más desconocido de la ciudad.

4.Sus Museos. Sin duda, los más importantes son el Museo Arqueológico Nacional y el Museo Nacional de Capodimonte. Hay un ticket conjunto que te hará ahorrarte mucho dinero. El primero de ellos es uno de los más importantes de Italia porque acoge la famosa colección Farnesio, que reúne esculturas clásicas tan importantes como el Hércules Farnesio y el Toro Farnesio.

Su colección de arte egipcio y, sobre todo, la Cámara Secreta del Museo hacen que valga la pena visitarlo. El Gabinetto segreto reúne piezas eróticas de todo tipo encontradas en la ciudad de Pompeya y que la sociedad napolitana escondía  a las miradas del “decente público” que visitaba el museo.

El Museo de Capodimonte vale la pena sólo por el antiguo Palacio Real que lo acoge y sus jardines. Además la espectacular colección pictórica de su interior hace un recorrido por los mejores artistas italianos desde la Edad Media a la Contemporánea. Destacable, sobre todo, la Flagelación de Caravaggio, una de sus piezas más espectaculares.

5.Sus Palacios. Además del ya mencionado de Capodimonte, los Borbones contaban con distintas residencias en Nápoles y los alrededores. La más céntrica el Palazzo Reale, que se alza majestuoso en la Piazza Plebiscito. La inmensa escalinata principal inspiró a Carlos III para imitarla en el Palacio Real de Madrid.

A pocos kilómetros de Nápoles y bien conectada por tren está la Reggia de Caserta, un auténtico Versalles napolitano en el que Carlos III y su familia descansaban.

6.Sus Barrios. Nápoles está llena de barrios con encanto. El Quartiere Spagnolo, es decir, el barrio español, tiene fama de peligroso pero si te asomas a él desde calles como Via Toledo no corres demasiado riesgo y te ofrece vistas muy auténticas.

La Via San Gregorio Armeno es célebre por las tiendas en las que venden belenes todo el año. La ciudad de Nápoles se siente orgullosa por ser el origen de esta tradición navideña. Muy cerca de Plaza Dante, la zona de Porta Alba te ofrece un mercado de libros al aire libre con mucho encanto.  En esta calle no puedes perderte la espectacular Librería Berisio. Desde Plaza Plebiscito la via Chiaia está llena de negocios con encanto y está muy animada los fines de semana. Cerca del Castel dell´ovo, el barrio de Santa Lucia está repleto de restaurantes muy auténticos y a buen precio.

En la parte alta de la ciudad, donde se puede subir con el funicular, el barrio de Vomero es el más residencial y caro de la ciudad, con muchos restaurantes y tiendas con encanto, además de excepcionales visitas.

7.Sus iglesias. Y en Nápoles hay cientos de ellas… Pero habría que destacar el Duomo o Catedral cuya entrada es gratuita. En su interior en la Capilla de San Genaro se venera al santo patrón de la ciudad cuya sangre se convierte en líquida milagrosamente cada año. Otra de las iglesias imperdonables es la Capella Sansevero que acoge el famoso Cristo Velato, una espectacular escultura en la que el trabajo del mármol simula una fina tela sobre el cuerpo de Cristo. Pagar la entrada vale la pena.

El chiostro o Claustro de Santa Chiara es otro de los reclamos religiosos de la ciudad. Justo en frente la iglesia del Gesú Nuovo, con sus sobrias puntas de diamante en la fachada nos sorprende en su interior con su rica decoración. La sencillez de San Lorenzo contrasta con la riqueza barroca del Gesú.

8. Sus calles y plazas. Quizás la calle más famosa de Nápoles sea Via Toledo, una gran calle semipeatonal donde se concentran tiendas y restaurantes. Toma su nombre de su constructor, el virrey de Nápoles, Pedro Álvarez de Toledo.  A mitad de la calle tenéis la Galería de Umberto I muy similar a la de Vittorio Emmanuelle en Milán.

A uno y otro extremo de Via Toledo están dos de las principales plazas de la ciudad: Plebiscito está presidida por el Palazzo Reale, que tiene en frente la Basílica de San Francisco de Paula, inspirada en el Panteón de Roma. Al final de Via Toledo la Piazza Dante, animada a todas horas y que supone la entrada a las estrechas callejuelas del centro histórico.  SpaccaNapoli (significa “parteNápoles”) atraviesa la ciudad de extremo a extremo dividiéndola en dos sectores. Las principales iglesias y palacios de la ciudad están en esta calle.

9. Sus restaurantes. Nápoles es famosa por su pizza. Pizzeria da Michele tiene la fama de ser la más antigua del mundo y siempre encontrarás cola. Di Matteo también es célebre.  Si lo que queréis es disfrutar de un típico restaurante napolitano a buen precio os recomiendo cenar en Al Cucciolo Bohemien, a dos pasos de Via Toledo.  Si quieres comer tarde el Leon d´Oro en Piazza Dante tiene la cocina abierta desde las 12 del mediodía a la 1 de la madrugada. Presumen de ello porque su misión es saciar el hambre de los actores de un teatro vecino que terminan su función tarde.

10. Sus alrededores. Si Nápoles es una ciudad que tiene, al menos, dos días de visita, sus alrededores son una excusa perfecta para volver más de una vez. Pompeya, a tan sólo 35 minutos en tren del centro, es uno de los destinos preferidos. También la ciudad romana de Herculano o los pueblos idílicos de la Costa Amalfitana y del Golfo de Sorrento.

¿Cómo llegar desde el aeropuerto?

Al salir de la terminal seguir las  indicaciones de Navetta. El autobus te deja en menos de media hora en Nápoles. Tiene tres paradas, la primera en Stazione Garibaldi, la estación central de trenes y después dos en la Stazione Maritima. La última de ellas a dos pasos de Municipio y del Castillo de los Aragoneses. El billete se le puede comprar directamente al conductor por 5 euros.

 

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