Praga en invierno

Praga es, sin duda, uno de los destinos imprescindibles de Europa. Su monumentalidad e impresionante oferta cultural la han hecho un destino muy popular. Tanto, que en primavera y verano la ciudad se satura de visitantes, que como mucho están uno o dos días de paso en la capital checa en imposibles circuitos combinados con Viena y Budapest. Nosotros somos de degustar las ciudades a fuego lento y se nos presentó la oportunidad de visitarla en enero. Las temperaturas bajo cero te pueden echar para atrás, pero la tranquilidad de verlo todo sin colas vale la pena. Basta con ir bien preparado para el frio y el viaje será un éxito asegurado.

Te recomiendo algunos de los recorridos que nosotros hicimos por la ciudad y consejos prácticos para no perderte nada.

La ciudad vieja

O lo que es lo mismo Stare Mesto, es la parte más monumental de la ciudad, a la que le tendrás que dedicar al menos un día completo por la enorme cantidad de rincones que visitar. Todo gira en torno a la Plaza de la Ciudad Vieja en la que en las horas en punto verás a todo el mundo congregado en torno al famoso Reloj Astronómico junto al edificio del viejo ayuntamiento. Dos iglesias compiten en monumentalidad. Por un lado, San Nicolás que es el principal templo del rito husita de Praga, un movimiento reformista surgido en Bohemia en el siglo XV fundado por Jan Hus, el «Martin Lutero checo» cuyo monumento se levanta en un lateral de la plaza. Por otro, la iglesia católica de Santa María de Tyn, con sus dos desgarbadas torres que son visibles desde toda la ciudad. En la trasera de la iglesia de Tyn está el Patio de Tyn, un coqueto rincón con tiendas de anticuarios, bares y restaurantes. Si atraviesas el patio, al otro lado está la Basílica de San Jacobo el Grande, con un impresionante interior lleno de pinturas murales barrocas. Entrar en todas estas iglesias es gratuito.

Si vuelves sobre tus pasos a la Plaza de la Ciudad Vieja, la esquina de la iglesia de San Nicolás señala el inicio de la calle París que es la principal arteria comercial del lujo de la ciudad, con todas las primeras marcas. Es la avenida principal del antiguo barrio judío, el Josefov. Para entrar en sus sinagogas es necesario adquirir una entrada conjunta que también incluye la visita al antiguo cementerio judío.

De regreso otra vez a la Plaza, un paseo por la calle Celetna te lleva hasta la Torre de la Pólvora, una de las puertas monumentales de la antigua ciudad amurallada. Justo al lado, la modernista Casa Municipal, un centro cultural en estilo Art Noveau que vale la pena ver aunque sea desde el exterior. De vuela a la plaza, la peatonal calle Karlova lleva tus pasos hasta el mítico puente de Carlos, que marca el inicio de una nueva zona que explorar. Una de las mejores vistas del puente desde la ciudad vieja es este mirador.

El Castillo de Praga

Al otro lado del río Moldava, y unido a la ciudad vieja por el Puente de Carlos, se encuentra esta zona repleta de puntos de interés. Las vistas desde el puente son las mejores de la ciudad, por lo que, sea la época del año que sea este punto congrega a muchos visitantes. Te recomiendo cruzarlo temprano para disfrutar de él en soledad. Su estructura medieval contrasta con el despliegue iconográfico de las esculturas barrocas que enmarcan las vistas del castillo, que domina el paisaje al fondo. Una vez pases el puente, puedes iniciar la subida al castillo. Subimos por la calle Nerudova, llena de palacios hoy convertidos en embajadas hasta llegar a la Plaza de Hradcany que da acceso al complejo de la fortificación. Lo primero es difrutar de las vistas de toda la ciudad desde el mirador. La plaza está enmarcada por dos palacios que forman parte de la Galería Nacional de Arte, los palacios Schwarzenberský y Šternberský. Nosotros entramos en el primero. Una visita agradable pero no esperes encontrar obras capitales en su interior. La entrada puede ser individual o conjunta para todos los museos nacionales. Te dejo aquí la web por si te interesa.

El extremo de la plaza lo cierra la Puerta de Matías, el acceso principal al Castillo de Praga, que es la sede de la Presidencia de la República Checa. Recorrer los patios del castillo es gratuito, pero puedes comprar en la oficina del primer patio una entrada de unos 19 euros que te da acceso al interior de la Catedral, la Basílica de San Jorge, el antiguo Palacio Real y el callejón dorado. Nosotros la compramos y le dedicamos practicamente toda una mañana a la visita. La Catedral de San Vito es impresionante por dentro y por fuera, con una poderosa arquitectura gótica que contrasta con los monumentales retablos barrocos. Justo detrás, la Basílica de San Jorge en el que el contraste es precisamente el contrario. La rojiza fachada barroca contrasta con la austera arquitectura medieval del interior. El ticket también incluye el acceso al antiguo Palacio Real en el que lo más interesante es el inmenso salón de Vladislao y su cúpula gótica. También se visitan otras salas, donde hay reproducciones de las joyas de la corona de la monarquía bohemia. Para terminar, la entrada te da acceso al Callejón de Oro una pintoresca calle en la que las viviendas construidas en los huecos de la muralla se han musealizado para recrear la vida de los trabajadores del castillo. Un poco parque temático para nuestro gusto, pero ya que lo incluía la entrada… En invierno los jardínes del castillo están cerrados.

Dentro del complejo del castillo, hay otros palacios que no visitamos, como el Lobkowicz, perteneciente a la principal familia aristocrática del país, con una prometedora colección de pintura e instrumentos musicales. Junto a este palacio, dan comienzo las escalinatas que bajan hacia el rio que pueden ser un agradable paseo para regresar al centro.

Alrededores del castillo y Mala Strana

Como hemos dicho, la visita al complejo del castillo nos llevó toda una mañana, pero es que los alredores del castillo y el barrio de Mala Strana, a los pies del mismo, fueron puntos a los que volvimos varios días por todo lo que tenía que visitar.

Nový Svět es un pinotoresco barrio de casitas a 5 minutos del castillo que te transportan a un entorno bucólico. A dos pasos, el Monasterio de Loreto, uno de los centros devocionales del país, cuya entrada vale 12 euros. Nos quedamos con las ganas de ver el Monasterio de Strahov y su famosa biblioteca, pero no nos dio tiempo. La entrada vale unos 8 euros.

Si bajas desde la fortaleza por la escalinata que suponía el acceso original del castillo, te encontrarás de frente con una antigua central eléctrica reconvertida en centro de arte contemporáneo, el
Kunsthalle Praha. Nosotros visitamos una interesantísima exposición de un artista eslovaco que nos encantó. La entrada vale unos 12 euros. Desde ahí, puedes bajar al río e iniciar un paseo por la orilla para disfrutar de las vistas del Puente de Carlos y de la ciudad vieja. Bajo el puente de Manés, en la orilla podrás ver un montón de coipos, una especie de nutria o castor originario de sudamérica que campa a sus anchas por la zona y se han convertido en una controvertida atracción de la ciudad. A dos pasos, el Museo Franz Kafka al que solo nos asomados al patio para ver la «escultura de los meones«, un ejemplo de las muchas escultoras provocadoras del artista David Cerny, repartidas por toda la ciudad. Representa a dos hombres orinando sobre la silueta de la República Checa.

Si te vas acercando hacia el puente de Carlos primero te encuentras la librería internacional Shakespeare a Synové  y luego una zona de canales que el turisteo llama la «Pequeña Venecia». Al otro lado. el parque Kampa con un interesante museo de arte contemporáneo en un antiguo molino en el que podrás ver varias instalaciones y esculturas alrededor, como las de los pingüinos que se iluminan por la noche o los inquietantes Bebés Gigantes. A pocos metros, el Muro de Jonh Lenon, que no deja de ser una turistada más en un lugar que un día tuvo cierto sentido de lucha contra la dictadura comunista. Para terminar, la iglesia de Santa María de la Victoria, de acceso gratuito, que es el principal centro de peregrinación de la ciudad. En su interio,r está el famosísimo Niño Jesús de Praga, una imagen con enorme devoción que perteneció a la santa española Teresa de Jesús. En la planta de arriba, la colección de vestidos del Niño regalada por devotos de todo el mundo.

La ciudad nueva

A la ciudad nueva o Nove Mesto se accede por la inmensa Plaza de Wenceslao que es una zona comercial cerrada por la imponente perspectiva del Museo Nacional al fondo. Este impresionante edificio alberga colecciones etnográficas y de Historia Natural que en el momento de su construcción pretendían mostrar la identidad nacional de la recién independizada Checolovaquia. En un lateral de Wenceslao, está el Palacio Lucerna, una galería comercial un poco decadente, que alberga en su interior otra escultura del polémico David Cerny, representando al mítico Wenceslao a caballo, solo que boca abajo. El barrio nuevo, está lleno de otras obras del mismo artista. La icónica Cabeza de Kafka, que gira cada 15 minutos o las llamativas mariposas de Butterfly Effect. Para terminar el recorrido por la obra de Cerny acercarse al controvertido homenaje a Freud con el ahorcado de Man Hanging Out. Ya junto al río el imponente Teatro Nacional junto al puente de las Legiones, que da otra perspectiva de la ciudad.

Comer en Praga

Nos sorprendió que comer en Praga es relativamente barato. Aunque su gastronomía es un poco repetitiva, pudimos disfrutar de algunos sitios muy ricos y a buen precio. U Glaubiců, en Mala Strana, nos gustó tanto que fuimos dos días. Se puede reservar online y la carta es muy extensa. Nosotros probamos el codillo, las salchichas, el goulash, las patatas rellenas y las ricas sopas. En la ciudad vieja, nos gustó mucho U Parlamentu con una carta similar al anterior. Tanto en uno como en otro, se comía por menos de 20 euros por persona. Otro día, buscando algo distinto comimos en Turquoise, un restaurante de cocina de oriente próximo en el que con un menú de 6 tapas podías comer muy rico y en un ambiente muy agradable. Es bastante habitual que a la hora de pasarte la cuenta y pagar con tarjeta, te propongan que dejes una propina del 5%, 10% o 15% de la cuenta. Nosotros solíamos dejar el 10% y aún así nos parecieron precios muy razonables para comer.

También te dejo algunas recomendaciones de sitios donde tomar algo. Una copa de vino en el patio de Tyn en el agradable A lot of wine. Una cerveza a buen precio junto al Niño Jesús de Praga en Nicolas Bar o un café fuera del centro en el hipster La Boheme Café.

Una noche en la ópera

Nos surgió la oportunidad de ir a la ópera y fue una bonita experiencia de cierre del viaje. Los distintos teatros nacionales ofrecen programación continuada y entradas a muy buen precio. En la web de Teatros Nacionales puedes ver la programación. Ojo porque hay espectáculos simultáneos en los distintos teatros históricos repartidos por la ciudad. En nuestro caso, compramos entradas para Dido y Eneas en el coqueto Estates Theatre por menos de 20 euros. Los locales suelen ir bastante arreglados a la ópera, pero también te cruzarás con turistas que van vestidos de manera informal. En invierno hay servicio de guardarropas incluido.

Excursiones desde Praga

Nosotros estuvimos en total tres días y medio en la ciudad y decidimos hacer una excursión el cuarto día. Nos habían recomendado algunos pueblos de alrededor, pero al final nos decidimos a cruzar a Alemania a la monumental Dresde, que está a menos de dos horas en autobus o tren. Es cómodo ir y volver en el día. Te dejo por aquí el post sobre Dresde.

En cuanto al alojamiento, al ir en temporada baja encontramos buenas opciones a buen precio. Finalmente nos decidimos por Coru House en el barrio nuevo, excelentemente comunicado con el centro y con una estación de metro a dos pasos, supermercados y todas las comodidades de estar fuera de la zona turística.

En definitiva, viajar a Praga es una buena opción en cualquier momento. Que el frio del invierno no te desanime a disfrutar de la ciudad de manera mucho más tranquila que en temporada alta.

Publicado por Adrián Yánez

Gestor cultural y periodista. Desarrollo proyectos culturales y de comunicación. Sevilla. Andalucía.

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