Sevilla, la ciudad sobre palos

Todo buen arquitecto, incluso los de interiores, sabe que un edificio necesita unos buenos cimientos. Los cimientos de la Giralda, una torre de más de 90 metros, no llegan a los 9 metros de profundidad y para su elaboración de utilizaron los materiales de la Sevilla romana. Eso nos da una idea fidedigna de la personalidad de esta urbe.

“Sobre palos”. De ahi viene el nombre de mi ciudad. La chauvinista mente de un sevillano puede imaginar el pasado glorioso de una gran urbe romana, una Híspalis pulcra y monumental, llena de mármoles y grandes templos. Pero ese papel estaba reservado a la vecina Itálica, cuna de emperadores. Nuestra Sevilla probablemente sería  una laguna hedionda, levantada en el lugar dónde hacía poco estaba el mar,  alzada sobre palos. Una Venecia de la Edad Antigua sobre el lago ligustino. His-palis, sobre palos. De ahi viene su nombre…
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