El Domingo es triste….

 

La música tiene un poder tremendo. Puede provocar euforia, emoción, melancolía, tristeza, alegría… Dime qué escuchas y te diré como te sientes. Dime qué oyes y te diré quién eres.
Una persona que no aprecia la belleza no es una persona. La música es belleza y por eso no comprendo a las personas que permanecen insensibles ante ella.
La música nos da la vida… ¿También puede quitárnosla? Hay quién piensa que sí. Por eso existe la canción de los suicidas.
En 1933 el compositor húngaro Rezso Seress compuso “Szomorú Vasárnap”, Domingo Triste, la canción de los suicidas. Cuenta la leyenda (cuántas leyendas urbanas nos alimentan) que el sentimiento profundo de tristeza que provoca escuchar esta canción desató una oleada de suicidios que hizo prohibir al gobierno húngaro su reproducción. Desde entonces cientos de artistas se han atrevido a poner voz a esta triste historia que ocurrió un domingo, un triste domingo…
Y es que todos en nuestra vida hemos tenido un Domingo Triste, un Gloomy Sunday.

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