Sábado 29 de marzo: encuentro “Sevilla en tres tiempos”

La Casa de las Columnas de Triana acogió a las 11.30 del  sábado 29 de marzo el encuentro “Sevilla en tres tiempos”. Durante  esta charla-coloquio tres jóvenes escritores sevillanos acercaron al público a la ciudad durante los siglos XIX y XX.  De la época de Bécquer a la Sevilla de la II Guerra Mundial, pasando por la Exposición Iberoamericana de 1929, los autores recorrieron 200 años de la historia reciente de la ciudad.

 

Adrián Yánez en un momento de la presentación. En la mesa y de izquierda a derecha: Antonio Puente Mayor, Laura Tinajero y David Rodríguez Cordón. Fuente: Álvaro Parsan. Lilivm.

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El Domingo es triste….

 

La música tiene un poder tremendo. Puede provocar euforia, emoción, melancolía, tristeza, alegría… Dime qué escuchas y te diré como te sientes. Dime qué oyes y te diré quién eres.
Una persona que no aprecia la belleza no es una persona. La música es belleza y por eso no comprendo a las personas que permanecen insensibles ante ella.
La música nos da la vida… ¿También puede quitárnosla? Hay quién piensa que sí. Por eso existe la canción de los suicidas.
En 1933 el compositor húngaro Rezso Seress compuso “Szomorú Vasárnap”, Domingo Triste, la canción de los suicidas. Cuenta la leyenda (cuántas leyendas urbanas nos alimentan) que el sentimiento profundo de tristeza que provoca escuchar esta canción desató una oleada de suicidios que hizo prohibir al gobierno húngaro su reproducción. Desde entonces cientos de artistas se han atrevido a poner voz a esta triste historia que ocurrió un domingo, un triste domingo…
Y es que todos en nuestra vida hemos tenido un Domingo Triste, un Gloomy Sunday.

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Cosas sin terminar

¿Alguna vez has dejado algo inacabado? ¿Ha habido alguna ocasión en la que has pronunciado la frase “ya lo terminaré mañana” y finalmente no lo has hecho? Yo vivo en la ciudad de las cosas que nunca se concluyeron. La ciudad de las arquitecturas inconclusas…
Sevilla tuvo un gran arquitecto: Aníbal González, el Gaudí sevillano, el gran artífice de la exposición del 29. Esta, que es una ciudad ingrata, solo le conoce por la joya de la corona de su gran legado: la plaza de España. Pero Aníbal tenía en su cabeza de genio otros muchos proyectos, ideas que nunca llegaría a realizar. En el interior del parque de la Buhaira aún se ven los cimientos de la que iba a ser la gran Basílica de la Inmaculada  Milagrosa. Una inmensa plaza de 120 metros de diametro daría entrada a un templo neogótico con una fachada de 45 metros de altura, flanqueada por dos torres de 100 metros cada una, que rivalizarían con la propia Giralda. La Milagrosa hubiese sido nuestra Sagrada Familia. Sin embargo, el templo expiatorio sevillano corrió peor suerte que el catalán. Y es que los barceloneses han sabido sacar un importante rédito de esto de lo “inacabado”, convirtiendo a la Sagrada Familia en el monumento inconcluso por antonomasia. ¿Se concluirá algún día la basílica catalana? Las reglas del marketing no lo permiten. ¿Qué turista quiere ver un templo ya concluido?
Pero volvamos al proyecto sevillano… Aníbal se encontró con muchos contratiempos a la hora de comenzar su obra, de la que solo llegó a alzar los cimientos, que aún podemos ver los sevillanos. Solo uno de estos contratiempos fue insuperable: la muerte. El 31 de mayo de 1929 ésta sorprendió al singular arquitecto.

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