En verano, como reyes…

Pues si, esto de veranear lo inventó hace 300 años una gran empresa turística llamada Borbones S.A. El primer monarca de esta dinastía en España, Felipe V, construyó para pasar la temporada estival el Real Sitio de la Granja de San Ildefonso. La propiedad, en la provincia de Segovia, emulaba los fastuosos jardínes de Versalles en los que el nieto de Luis XIV de Francia había pasado su infancia. Sus sucesores, Fernando VI, Carlos III y Carlos IV e incluso Fernando VII pasaron veranos idénticos al de su antepasado. Los días de estío se pasaban cazando o paseando por los jardínes de la Granja, Riofrío o Aranjuez.

Baños-de-Ola-Santander

Pero la gran innovadora en esto de veranear fue Isabel II. La reina sufría desde niña psoriaris, una enfermedad en la piel. Sus médicos le recomendaron los “baños de ola” o la talasoterapia.  Así, la Familia Real pasó numerosas temporadas tomando baños en el Cantábrico. Santander, San Sebastián y otras localidades costeras de Vizcaya fueron el destino favorito para pasar el verano desde 1861. De hecho, cuando la Revolución Gloriosa estalló en 1868 Isabel II estaba veraneando en Lekeitio, desde donde hubo de partir al exilio francés.

Palacio_de_la_Granja

Su hermana, Luisa Fernanda, no quiso ser menos. Desde 1848 la infanta y su esposo Antonio de Orleans vivían en Sevilla, donde habían adquirido el palacio de San Telmo y sus jardínes adyacentes hoy conocidos como parque de María Luisa. Si su hermana Isabel II había escogido el Cantábrico para pasar sus veranos, el matrimonio de los Montpensier se decantó por Sanlúcar de Barrameda en Cádiz donde adquirieron el palacio de Orleans y Borbón, que desde 1979 es la sede del Ayuntamiento de la ciudad. Todavía hoy se conservan en la localidad tradiciones del veraneo burgués del siglo XIX como las carreras de caballos en la playa.

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Los descendientes de Isabel II consolidan la tradición de que la monarquía española pase el verano en la costa cantábrica. La nuera de la reina, María Cristina de Habsburgo, va a adquirir el palacio de Miramar en 1893 en la ciudad de San Sebastián. Esta residencia fue propiedad de los Borbones hasta que Don Juan de Borbón la vendió en 1972 al Ayuntamiento de Donosti.

Miramar_Palace

Un caso similar tenemos en el magnífico palacio de la Magdalena de Santander. Alfonso XIII lo usó desde 1912 a 1930. Si los primeros Borbones pasaban la temporada estival cazando, este rey, casado con una británica, introdujo deportes más “modernos” como el tenis o el polo. Su hijo, Don Juan de Borbón, vendió igualmente la residencia al Ayuntamiento de Santander en 1977.

Palacio_de_la_Magdalena

Desde 1973  el lugar habitual de veraneo de la monarquía española es el Palacio de Marivent, propiedad del gobierno autonómico de las Islas Baleares. Patrimonio Nacional también posee en la isla de Lanzarote una propiedad llamada La Mareta que Hussein de Jordania regaló al rey Juan Carlos en 1980. 

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