Estrasburgo: una ciudad, tres barrios

Estrasburgo es una ciudad  manejable, tranquila y llena de Historia. Una Historia que no siempre fue fácil. Su situación en la frontera entre Francia y Alemania la convirtió en escenario de numerosas guerras y enfrentamientos. Te propongo conocer la ciudad a través de una visita a tres de sus barrios principales:  desde el origen de la ciudad medieval alrededor de su Catedral y la Petite France, el periodo alemán representado por el barrio Imperial y la capitalidad comunitaria materializada en el nuevo  Barrio Europeo.  

El origen de la ciudad está en la almendra central rodeada de canales que puedes distinguir a primera vista viendo cualquier mapa de Estrasburgo. Probablemente el monumento más representativo de la ciudad sea su Catedral de Notre Dame, símbolo del poder de la burguesía que en la Edad Media tomó el control de la misma frente a su obispo. Si vienes desde la plaza de Gutenberg una estrecha calle crea la perspectiva perfecta para que su alargada fachada te impresione aún más. La Catedral hay que verla de día y de noche, porque la riqueza de la decoración de sus fachadas se transforma con la luz del sol y la iluminación nocturna.

La entrada a la Catedral es gratuita y su interior no te decepcionará. En las horas en punto intenta acercarte a la capilla que hay a la derecha de la nave mayor para ver en funcionamiento el impresionante Reloj Astronómico del siglo XVI en el que cada día a las 12 horas se puede ver como un grupo de autómatas representan la Historia de la Salvación al son de las campanadas.  Para el espectáculo de las 12 hay que acceder a la Catedral por una puerta lateral.  Información sobre entradas aquí. También se pueden visitar las terrazas de la Catedral desde donde se puede disfrutar de una increíble visión de sus tejados.

Otra de las iglesias más impresionantes de Estrasburgo es la de St. Thomas, considerada la catedral luterana de la ciudad. La construcción, del siglo XVI, acoge uno de los mausoleos más impresionantes del Barroco francés, la tumba del mariscal Mauricio de Sajonia.

Tras la Catedral, probablamente la zona más fotografiada de Estrasburgo sea la “Petite France”. Es una zona muy turística y quizás un poco estereotipada, pero no se puede negar que sus casas típicamente alsacianas junto a los canales que la atraviesan convierten este barrio en uno de los más pintorescos y atractivos de la ciudad. Históricamente esta zona fue la residencia de pescadores, molineros y curtidores de pieles. Ahora la mayoría de las casas están ocupadas por restaurantes y establecimientos turísticos. Si quieres hacer un alto para tomar un café o si te pilla la hora del desayuno, te recomendamos el Café Bretelles un local con un aire “hipster” en medio de tanto sitio turístico.

Los canales que atraviesan el barrio y que rodean todo el casco histórico de la ciudad fueron en el pasado un sistema defensivo que protegía a Estrasburgo de las continuas tensiones políticas en la zona. Los llamados Puentes Cubiertos y las Torres defensivas son testimonio del antiguo sistema de murallas que rodeaba la urbe. Para conseguir una de las mejores vistas de la ciudad sube a la terraza panorámica de Barrage Vauban (Presa Vauban). La entrada es gratuita.

Muy cerca de la presa se encuentra el Museo de Arte Moderno y Contemporáneo de la ciudad. Su arquitectura contemporánea ofrece un curioso contraste con la tradicional de la Petite France. Sus colecciones son muy interesantes y comprenden obras desde el Romanticismo al arte actual pasando por las vanguardias. Kandinsky, Gustave Doré, Monet y otros artistas principales están bien representados. El Museo Picasso de Paris tiene depositadas varias piezas en el museo y éste suele contar con interesantes exposiciones temporales.  Es una buena idea ir con niños al museo porque cuenta con varios espacios destinados a los más pequeños. Información sobre horarios y precios aquí.

Entre el centro de la ciudad y el barrio Europeo se levanta la Neustadt, el barrio alemán o barrio imperial de Estrasburgo.  Cuando el Imperio Alemán conquistó la ciudad en el siglo XIX se quiso evidenciar que comenzaba un tiempo nuevo y se construyó un elegante barrio de amplias avenidas e imponentes palacios. El epicentro del mismo se encuentra junto al río, en la Plaza de la República en torno a la que se levantan los principales edificios de la administración imperial: el Teatro, la Biblioteca Nacional o el antiguo Palacio del emperador, actualmente conocido como Palacio del Rin. 

Los alemanes querían impresionar a los habitantes de Estrasburgo creando espacios urbanos muy meditados para crear perspectivas monumentales. La iglesia neogótica de St. Paul es un ejemplo de ello.

La tercera zona que te propongo visitar es el  Barrio Europeo que  está un poco alejada del centro pero merece la pena ir. Puedes llegar en tranvía (línea E hasta Parlamento Europeo o Derechos Humanos), en taxi o en Uber.  La ciudad comparte con Bruselas la sede del Parlamento Europeo. El impresionante edificio del hemicilo se levanta junto al río Ill.

En la zona también se encuentran los edificios del Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo y del Consejo de Europa. 

A pocos metros, el parque de la Orangerie es uno de los principales pulmones verdes de la ciudad. Un bonito sitio para descansar, hacer un picnic o tomar algo. Junto al lago tenéis restaurante, bar y varios kioskos de helados y bocadillos.  También hay un palacio en el que pasó temporadas Josefina, la primera esposa de Napoleón.

Si quieres relajarte con un buen libro el parque cuenta con una biblioteca gratuita. Puedes coger cualquiera y luego devolverlo en el mismo lugar.

Si vas a Estrasburgo en verano podrás disfrutar de los distintos espectáculos nocturnos de luz y sonido que se reparten por diferentes espacios de la ciudad con el nombre de Lux.  Suelen ser cada día en horario continuado de 22 a 24 horas.

La gastronomía alsaciana es otro de los grandes atractivos de la ciudad. Nuestra recomendación es que os intentéis alejar lo máximo posible de la zona turística de la Petite France para comer, es cara y es difícil encontrar sitio. En este barrio nos recomendaron La Corde a Ligne pero todos los días que fuimos estaba muy lleno y no permitían reservas.  Finalmente exploramos la zona de la plaza de Austerlitz y nos encantó. Un barrio mucho menos turístico y donde los locales disfrutaban de las terrazas. Le Fossile es un buen lugar donde  probar la carne alsaciana aunque nosotros al final nos decantamos por L´ancienne chapelle y nos encantó.

En definitiva, la visita a esta ciudad es muy recomendable y estamos seguros de que os encantará.

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