10 razones que hicieron de Carmen Laffón una artista valiente

Nos ha dejado con 87 años Carmen Laffón. Una mujer que revolucionó el arte en Sevilla la segunda mitad del siglo XX y que estuvo activa hasta sus últimos días. Os dejamos 10 razones por las que vale la pena recordarla.

1.Nunca fue a la escuela. Laffón nació en 1934, en plena Guerra Civil. Su infancia se desarrolló en los primeros años del Franquismo. Sus padres, de ideología progresista, se habían conocido en la Residencia de Estudiantes. Ellos no querían que Carmen asistiera a la escuela nacionalcatólica. Sus profesores venían a casa y despertaron en ella la vocación artística desde niña.

2.Ingresó en la Universidad con 15 años. Carmen empezó a destacar desde muy pronto. En 1949, con 15 años, apueba el examen de acceso de la Escuela de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría de Sevilla. Después completa sus estudios en la Real Academia de San Fernando de Madrid.

3.Viajó por toda Europa. Cuando cumple 22 años comienza a viajar por toda Europa y se empapa de las influencias artísticas del momento. Su cuadro «Muchacha de espaldas» representa perfectamente ese momento vital. Desde la puerta de casa, protegida en un confortable interior, una mujer en actitud reflexiva mira un camino que se adentra hacia lo desconocido.

Muchacha de espaldas. 1956.

4. Lideró el «realismo mágico». En un momento en el que todos los artistas contemporáneos apostaban por alejarse de la realidad y explorar las posibilidades que ofrecía el informalismo y el arte abstracto, Carmen Laffón hace una apuesta valiente por un realismo muy personal. Su realismo mágico, lírico o poético transforma la realidad a través de la emoción y los sentimientos, dándole una dimensión casi onírica, de recuerdo. Esto se ve perfectamente en sus paisajes urbanos, repetidos en mil versiones, con esa atmósfera de niebla, una realidad que sería imposible captar con una foto.

5. Nos enseñó su Semana Santa más particular. Cuando recibe en 1983 el encargo del cartel de Semana Santa decide llevar su realismo mágico al extremo. Su taller se encontraba en Calle Vírgenes, junto a la iglesia de la Hermandad de la Candelaria. Laffón decide mostrarnos su limitada perspectiva delante del paso de la Virgen en mitad de una bulla. Ella bromeaba que su 1,50m solo le daba para ver el llamador, parte de las flores y de la candelería del paso.

6. Hizo famosa a su muñeca. Todos hemos tenido en algún momento cerca a algún niño que nos hablaba de los sentimientos de su muñeco para contarnos sus propias emociones. Laffón hizo lo mismo con una serie sobre su muñeca de la infancia, Marcelina. «Marcelina en negro», «Marcelina tiene miedo», «A Marcelina no le gusta el fuego», nos hablan de una infancia en la que la protección de sus padres forjó una personalidad tímida, introvertida, que se expresaba a través de la pintura.

7. Además de pintora fue escultora. Una faceta desconocida para muchos es su papel como escultora. Su empeño en llevar el realismo mágico hasta el extremo le hizo recrear su espacio cotidiano de trabajo, su taller, haciéndonos creer que se tratan de objetos reales y sorprendiéndonos al comprobar que se trataba de un metal grisáceo, irreal e inquietante.

8. Documentó una isla de la Cartuja que ya no existe. Carmen fue una artista comprometida que reflejó también los debates sociales de su ciudad. Cuando las autoridades escogieron el paraje natural de la Isla de la Cartuja para construir el recinto de la Expo 92 la artista comenzó una serie que documentó casi al milímetro la singularidad ambiental de aquel espacio que perdimos a costa del progreso.

9. Su última gran colección se gestó durante el confinamiento. Precisamente la Isla de Cartuja fue el escenario de la presentación de «La Sal», la colección que Laffón realizó en su casa durante los meses de confinamiento por el coronavirus. Visitar aquella muestra sorprendió a todos al comprobar la vitalidad de una artista de 86 años que se empleaba a fondo en grandes formatos.

10. Todo esto lo hizo con humildad. Quizás muchos sevillanos nunca habían oído hablar de esta artista y es porque la personalidad de Carmen Laffón fue discreta, humilde y lejos de los focos. Y esa humildad es otra de las muestras de su valentía como mujer y como artista. Descansa en paz, Carmen.

Publicado por Adrián Yánez

Gestor cultural y periodista. Desarrollo proyectos culturales y de comunicación. Sevilla. Andalucía.

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