La ciudad de León es una de las capitales del Norte con más Historia y patrimonio. Os dejo mi top 8 de razones por las que visitar esta ciudad.
Zamora en 1 día
Tenía desde hace tiempo a Zamora en mi lista de ciudades por conocer y en un viaje hacia el Norte decidimos hacer una parada de 24 horas en esta capital castellana y leonesa que tiene mucho que ofrecer.
Una semana en Madeira
Después de visitar hace unos años las Islas Azores, teníamos muchas ganas de conocer también Madeira y, una vez más, cómo hemos comprobado en nuestros distintos viajes a Portugal, este país no decepciona.
En este post te dejo algunos consejos si estás planteándote un viaje a Madeira. También nuestro recorrido, día por día, a lo largo de la semana que estuvimos allí. Nosotros nos centramos en la principal isla del archipélago, Madeira, aunque hay quien complementa el viaje con algún día extra en la vecina isla de Porto Santo, mucho más pequeña.
Leer más: Una semana en Madeira¿Alquilo un coche?
Te diría que para moverte por la isla y conocer todos sus rincones es imprescindible alquilar un coche. Nuestra percepción fue que el transporte público no llega hasta muchos de los lugares de interés. Sobre todo, si quieres hacer las «levadas» o rutas de senderismo de la isla. Os recomendamos que sea un coche con cierta potencia porque os vais a encontrar con muchas pendientes, carreteras estrechas, numerosos túneles y curvas muy pronunciadas. Vamos, que vais a poneros a prueba como conductores. La isla tiene 50 kilómetros de Este a Oeste y poco más de 20 km de Norte a Sur, pero recorrerla de un extremo a otro te puede llevar poco más de una hora.
¿Dónde me alojo?
Teníamos claro que queríamos alojarnos fuera de la capital y en un sitio estratégicamente situado y donde fuera fácil aparcar. Al final encontramos Vallera House en Sao Vicente y fue todo un acierto. Con aparcamiento reservado en la misma puerta y a dos minutos de la carretera que une el Norte con el Sur nos permitía llegar en menos de 30 minutos a los principales puntos de interés.
Noroeste de la Isla
Esta zona estaba muy cerca de nuestro alojamiento y le dedicamos dos días por la cantidad de cosas interesantes que tiene que visitar. Te comparto dos recorridos de dos días completos.
El primer día lo comenzamos en Fanal, un paisaje único que no puedes perderte. Fanal es un bosque de laurisilva, una especie protegida que hace de Madeira reserva de la Biosfera por la UNESCO. Pervive fosilizada en determinadas zonas de Madeira y Canarias tras desaparecer en Europa tras las glaciaciones. La recomendación es ir a Fanal a primera hora de la mañana para evitar aglomeraciones y porque hay más opciones de que la niebla cubra todo y le de un aspecto especial al bosque. Nosotros lo vimos sin niebla y es igualmente espectacular. El paisaje, las vistas sobre el Atlántico y las vacas que pastan por el paraje tranquilamente hacen de este espacio algo único.






Desde Fanal nos adentramos en la primera de nuestras «levadas». Las levadas son rutas de senderismo que recorren toda Madeira paralelas a los canales artificiales que los primeros colonos portugueses construyeron para transportar el agua por la isla. Al final del post os doy unos consejos prácticos sobre las levadas. La Levada dos Cedros comienza (o termina) junto al bosque de Fanal. Fue nuestra primera toma de contacto y no la hicimos completa (son 7 km de ida y vuelta) pero nos encantó hacer el primer tramo desde Fanal hasta la impresionante cascada y un poco más y regresar. La principal dificultad de esta es el tramo de escaleras hasta llegar a la cascada.



Tras la caminata, fuimos a comer a Porto Moniz y a pasar la tarde en sus increíbles piscinas naturales. El pueblo cuenta con dos recintos de piscinas, uno de acceso completamente libre y otras cuya entrada cuesta solo 3 euros y cuentan con vestuarios, bar y zona de sombrillas. Las piscinas se alimentan del agua del mar y puedes nadar entre la zona de rocas. Es toda una experiencia. Porto Moniz también tiene un pequeño acuario, que es una buena opción si viajas con niños. Lleva monedas para aparcar. Todo el pueblo tiene zona azul.



El segundo día en esta zona de la isla lo comenzamos con una de nuestras levadas favoritas: Faja do Rodrigues. Es una ruta nada masificada y con muchos atractivos. Te recomendamos aparcar antes de llegar al punto inicial de la ruta en este parking y llevar algo de ropa impermeable (hay puntos en los que te mojas) y un frontal. La ruta pasa por tres túneles (el último de mas de un kilómetro) y varias cascadas. En nuestro caso, hicimos la ruta hasta antes del tercer tunel. Nos comentaron que después de este túnel no había nada especial y que en atravesarlo se echaban más de 15 minutos, así que decidimos no hacerla completa. Hicimos la ruta de ida y vuelta en poco más de 2 horas.





Esta levada está muy cerca de Sao Vicente, el pueblito en el que nos alojábamos. Los principales reclamos del pueblo son la Capilla de Nuestra Señora de Fátima, con una impresionante vista de todo el valle, el pequeño centro histórico alrededor de la Iglesia Matriz de Sao Vicente y el cementerio y la zona de la playa (de piedras), con numerosos restaurantes y tiendas.



Desde ahí, y en dirección oeste, empieza una increíble carretera de costa en la que los túneles, las cascadas y los miradores dan un recorrido muy emocionante. Desde el Mirador del Velo de Novia puedes ver una impresionante cascada con esta forma. A continuación, está el precioso pueblo de Seixal, con la agradable playa del puerto, con arena negra, cascadas e increíbles vistas de los acantilados. Un poco más al oeste, antes de llegar a Porto Moniz está Ribeira de Janela, una minúscula aldea que cuenta con un mirador que tras un pequeño túnel asoma a un pequeño balcón o ventana (janela en portugués) que te da una de las vistas más icónicas de Madeira con los islotes cercanos a la costa.







Dónde comer
En Porto Moniz comimos en Polo Norte, justo en frente de las pisicinas. Un comedor muy amplio, pescado rico y precio razonable. Un sitio agradable para tomar algo junto a la playa de Seixal es Obsidian 17.
Suroeste de la Isla
La costa Suroeste de Madeira es la que más horas de sol recibe y donde están algunas de las playas más atractivas de la isla. El día que exploramos esta zona nos lo tomamos con mucho relax y disfrutamos con tranquilidad del sol y del mar. Calheta es famosa por ser la única playa (artificial) de arena blanca. En la parte alta del pueblo está el maravilloso Mudas, el museo de arte contemporáneo de Madeira. El edificio, en la cima de una montaña y con unas vistas increíbles, es impresionante. Además, la colección, con obras de artistas maderienses desde los 60 hasta hoy y con interesantes exposiciones temporales, es otro motivo para visitarlo. La entrada cuesta 10 euros.







Aunque muy cerca de Calheta hay otros pueblos encantadores con playitas (de piedras) como Madalena do Mar o Ponta do Sol, el pueblo que nos enamoró y al que volvimos varias veces durante a semana fue Ribeira Brava. Está muy bien comunicado porque es uno de los extremos de la carretera Norte-Sur. Su centro histórico, con coquetas callejuelas y la Iglesia de San Benito, el Museo Etnográfico, el Mercado o la pequeña torre del Fuerte de San Benito, tienen un agradable paseo. Pero, lo mejor, es la playa, de arena negra y con una zona de piscinas infantiles completamente gratuitas.





En la costa sur hay otros puntos de interés como la Cascada de los Ángeles) que estaba inaccesible por desprendimientos de roca cuando fuimos), el Museo de la Banana o el famoso Cabo Girao con su mirador de suelo de cristal cuya entrada cuesta 5 euros y conviene reservar previamente.
Dónde comer
Nosotros comimos a dos pasos del Museo de Arte Contemporáneo en uno de nuestros sitios favoritos de la isla: Restaurante Convento das Vinhas, con aparcamiento gratuito, vistazas y pescado de buena calidad y buen precio.
Funchal
La capital de la isla merece una visita de un día por la cantidad de puntos de interés que tiene. Aparcar en la calle es complicado, así que te recomendamos usar algún parking. Nosotros usamos el Parking Santa Luzia, que tiene un coste de 4.70 euros/día. El acceso es complicado y te hacen bajar hasta la planta -3, pero hay varias opciones en la zona a precios similares.
Desde allí, recorrimos a pie todos los lugares de la capital que queríamos conocer. Empezando por el Este visitamos la Iglesia matriz de Santa María la Mayor, la primitiva catedral de Madeira antes de la construcción de la actual. Alrededor de ella el barrio histórico de pescadores de Santa María, con la famosa Rua Santa María famosa por las puertas decoradas con grafittis. El Fuerte de Santiago es de acceso gratuito y tiene unas buenas vistas de la costa. Junto a él hay un complejo de piscinas. La pequeña capilla del Corpo Santo sorprende por la impresionante decoración interior que nos habla del poder de la cofradía de pescadores. Muy cerquita, el teleférico que sube a Monte, con la iglesia de la patrona de la ciudad, el jardín botánico y los famosos carrinhnos de cestos de madera con los que bajan desde la montaña los turistas.











Uno de los principales atractivos de esta zona es el Mercado de Lavradores, el tradicional mercado central de pescado, fruta y verdura de la ciudad y su vecina versión «hipster» Armazem do Mercado con productos de artistas locales. Si continuamos nuestro paseo en dirección a la Catedral, nos encontramos, junto al parlamento autonómico de Madeira, la pequeña e interesante Capilla de San Antonio, de acceso gratuito.


Entrar a la Catedral de Funchal también es gratis. Solo tienes que pagar si quieres subir a la torre. A dos pasos, la plaza Municipal con el Ayuntamiento y la impresionante Iglesia de San Juan Evangelista, sede del colegio jesuita, hoy Universidad de Madeira y también de entrada libre. En la misma plaza el increíble Museo de Arte Sacro con una apabullante colección de arte religioso y una maravillosa torre mirador con buenas vistas de la ciudad. La entrada al museo son 10 euros.











A dos pasos de la plaza municipal, está Artesanato de Madeira, un espacio de difusión de las artesanías locales y la curiosa Librería Esperanza. Si todavía te quedan ganas de ver más monumentos, te recomendamos el Convento de Santa Clara, entrar en la iglesia es gratis. Para ver el resto de dependencias hay que pagar. A 50 metros, la Quinta das Cruzes, una tradicional hacienda maderiense con jardínes que se pueden visitar gratis.





Dónde comer
Nos encantó descubrir un sitio tan auténtico como O Visconde, un lugar frecuentado por locales en el que comimos muy rico y a buen precio. Mirar los platos del día. Para tomar un café con dulce nos sorprendió la Confiteria Felisberta.
Sureste de la isla
El principal atractivo de esta zona es Punta de San Lorenzo, una de las rutas de senderismo más diferentes de la isla. Aquí es imprescindible llegar antes de las 8:30 de la mañana por dos razones: la primera que la falta de sombra hace importante huir de las horas de más calor y la segunda es que es una de las rutas más populares y el aparcamiento se llena pronto. La ruta recorre increíbles acantilados con un paisaje desértico de poco más de 6 kilómetros de ida y vuelta entre el parking y la playa de las Sardinas, donde te puedes dar un chapuzón y plantearte si regresar andando o en un watertaxi que te deja en el complejo turístico de Lorde, a 20 minutos caminando del parking.








Otros lugares que vale la pena explorar en esta zona de la isla es la cercanísima Prainha do Caniçal. Nosotros preferimos ir al centro del pueblo pesquero y disfrutar de la Praia do Calhau después de una buena comida en uno de los muchos restaurantes de la localidad. Aunque la playa es de piedras hay plataformas de madera y sombrillas gratuitas. En este pueblo está también el Museo de las Ballenas. Machico, la segunda ciudad de Madeira después de Funchal, está también en esta zona aunque no tuvimos tiempo de visitarla.
Dónde comer
Caniçal es famosa por contar con muchos restaurantes de buena calidad y mejor precio. Aparcar en la zona de los restaurantes es fácil porque cuenta con un amplio parking gratuito. Nosotros comimos en Aquarium y fue uno de los sitios donde comimos mejor de toda la isla.
Noreste de la isla
Recorrer la carretera costera del noreste de la isla es algo que tienes que hacer. Los paisajes son increíbles y descubrirás la parte más tradicional de la isla. El túnel Engenheiro Duarte Pacheco, excavado directamente en la roca a mediados del siglo XX y con espacio para un solo coche aunque sea de doble sentido, es poco apto para cardiacos, pero una de las experiencias fuertes de la isla.


Las famosas casas tradicionales de Santana son un poco parque temático, pero, sin duda, una de las imágenes icónicas de la isla. Lo mismo pasa con las Ruinas de San Jorge, una de las fotos más instagrameras de Madeira con un pórtico enmarcando la playa.






Una de las «levadas» más bonitas que hicimos fue la Levada do Rei, un recorrido total de 10 kilómetros ida y vuelta pero muy cómoda de hacer. Distintos tipos de vistosas flores, cascadas, un túnel y maravillosas vistas hacen de esta una de las rutas más completas.
Dónde comer
Nos quedamos con muchas ganas de ir a Restaurante São Cristóvão y sus maravillosas vistas que nos recomendaron, pero no nos dio tiempo. Al final comimos en Quinta Levada do Rei, un sitio agradable pero sin pretensiones junto al punto de inicio/final de la levada.
Sobre las Levadas
Nosotros visitamos Madeira en agosto de 2026 . La creciente masificación de algunas de las levadas más populares ha hecho implementar un sistema de reserva y pago de tasas (4,5 euros por persona y ruta). En el enlace se puede consultar la disponibilidad en tramos horarios. En pleno agosto solo aparecían como completas rutas muy concretas como la de las 25 fontes o la de Punta de San Lorenzo. Cuando hemos ido, el sistema estaba todavía en fase de pruebas y no vimos a nadie controlando en la mayoría de las rutas, aunque es cierto que quizás hicimos las menos masificadas y muy temprano. Solo nos encontramos a la salida del paraje de la Punta de San Lorenzo a agentes medioambientales controlando si tenías reserva.
Las rutas no suelen tener mucho desnivel y son fáciles de recorrer. Es importante llevar agua, algo de comida y buen calzado. Te puedes encontrar con barro en algunas zonas, túneles o cascadas por las que tienes que pasar debajo. Por eso es recomendable llevar algo impermeable y, si puedes, una luz frontal. Mucho cuidado con algunos tramos en los que las caídas pueden ser muy peligrosas.
La gastronomía maderiense
Si os gusta comer, Madeira es vuestro paraiso. Hemos disfrutado mucho de las almejas, mejillones y de las lapas (que descubrimos en Azores y a las que somos adictos). La dorada o las brochetas tradicionales de carne o de gambas y calamar son otro manjar. El chicharro (jurel) es un pescado poco atractivo de aspecto pero riquísimo. Y los «picados» son una especie de guiso tradicional maderiense con patatas que puede cocinarse con pulpo, calamares o pollo.
En cuanto a la bebida, el famosísimo vino de madeira es algo que tienes que probar. También los cócteles típicos como la pocha (aguardiente con caña de azúcar, miel y zumo de limón) o el nikita (helado de piña, vino blanco, cerveza y trozos de fruta).
En definitiva, Madeira es un paraíso que no puedes dejar de visitar y que, al igual que otras zonas de Portugal, vale mucho la pena conocer.
Praga en invierno
Praga es, sin duda, uno de los destinos imprescindibles de Europa. Su monumentalidad e impresionante oferta cultural la han hecho un destino muy popular. Tanto, que en primavera y verano la ciudad se satura de visitantes, que como mucho están uno o dos días de paso en la capital checa en imposibles circuitos combinados con Viena y Budapest. Nosotros somos de degustar las ciudades a fuego lento y se nos presentó la oportunidad de visitarla en enero. Las temperaturas bajo cero te pueden echar para atrás, pero la tranquilidad de verlo todo sin colas vale la pena. Basta con ir bien preparado para el frio y el viaje será un éxito asegurado.
Dresde en un día
Dresde es la capital del Estado de Sajonia, al sur de Berlín y una de las ciudades más monumentales de Alemania. Nosotros la visitamos en nuestro viaje a República Checa, porque Dresde se encuentra a menos de dos horas de Praga. Si tienes poco tiempo para visitarla, te propongo un paseo de un día por los lugares más increíbles de la ciudad.