10 cosas que habías olvidado de la iglesia de Santa Catalina en Sevilla

Después de pasar 14 años cerrada por obras, la iglesia de Santa Catalina de Sevilla reabrirá al público el próximo 25 de noviembre. Desde que se cerrara el 3 de junio de 2004, son muchos los sevillanos que han olvidado cómo era el templo por dentro o que ni siquiera lo conocen. En este post hacemos un repaso de algunas de las razones que hacen de esta parroquia una de las más singulares de la ciudad.

1. Un templo, múltiples estilos.  La parroquia de  Santa Catalina es una iglesia del siglo XIII reconstruida tras un terremoto en el XIV.  El gótico-mudéjar es el estilo hegemónico en la construcción, aunque en pleno barroco se construyó su espectacular Capilla Sacramental. Además, el arquitecto regionalista Juan Talavera y Heredia (autor del Puente de San Bernardo, del Edificio de Telefónica de Plaza Nueva o reorganizador del barrio de Santa Cruz) emprendió a principios del XX una profunda restauración en la parroquia. Desde el exterior puedes ver claramente las diferencias entre los muros de color ocre y los de ladrillo visto, que evidencian las distintas etapas constructivas.

 

2. Antes que iglesia, mezquita. Las últimas catas arqueológicas han confirmado algo que ya sospechábamos. Antes que iglesia cristiana la parroquia de Santa Catalina fue mezquita. Cuando Fernando III el Santo entra en la ciudad transforma las antiguas mezquitas en templos católicos y divide la ciudad en collaciones, pequeños barrios en torno a una parroquia que le permitían organizar administrativamente Sevilla. Durante las excavaciones también se han encontrado restos romanos y visigodos. Estos últimos nos hacen pensar que en este espacio hubo una necrópolis.

3.Junto a ella, un cementerio. En el lateral de la calle Alhóndiga se puede observar una cruz de forja que recuerda que en la plazuela existente frente a la iglesia se levantaba un cementerio. Sevilla no contó con un gran cementerio fuera de la muralla hasta el siglo XIX. Antes de esta fecha, si eras rico, tu tumba se encontraba en el interior de alguna de los cientos de iglesias de la ciudad. Los menos pudientes tenían que conformarse con reposar en alguno de los cementerios parroquiales repartidos por Sevilla.

4.Una puerta prestada. La puerta principal de la iglesia de Santa Catalina no lleva ni 100 años en ese lugar. La espectacular portada gótica del templo fue trasladada en 1930 desde otra iglesia vecina, la de Santa Lucía, que fue desacralizada  y pasó por diversos usos. Actualmente acoge el Centro de Documentación de las Artes Escénicas de Andalucía. 

5.Una Santa con mucho ojo. Precisamente en referencia al origen de su portada, el retablo de Santa Lucía llama la atención de las personas que se acercan al templo. Se representa a una mujer que con una mano sostiene una palma y una espada y con la otra un plato sobre el que se ven unos ojos. La santa, a la que en las persecuciones contra los primeros cristianos le arrancaron los ojos, es la protectora de la vista y, por tanto, patrona de la ONCE, la organización nacional de ciegos de España, cuyo emblema se ve en el lateral del retablo.

6.Torre sí, alminar no. Uno de los elementos más espectaculares de Santa Catalina es su torre campanario. Muchos historiadores se han empeñado en identificarla con el antiguo alminar de la mezquita que se levantaba en este lugar pero a día de hoy está totalmente confirmado que la construcción no es del periodo islámico, sino de época mudéjar. Los mudéjares eran los arquitectos musulmanes que permanecieron en tierras cristianas después de la conquista por parte de Fernando III.

7.Un auténtico museo de pinturas y esculturas. En su interior el templo acogió y acogerá tras su reapertura un muestrario de lo mejor del arte Barroco en la ciudad de Sevilla con pinturas y esculturas de Luisa Roldán, Pedro Duque Cornejo, Domingo Martínez o Benito Hita del Castillo. Destaca el diseño por parte de Leonardo de Figueroa (arquitecto del Salvador, la Magdalena o el Palacio de San Telmo) de la capilla sacramental, definida por Manuel Jesús Roldán como “una de las microarquitecturas más espectaculares de la ciudad”.

8.Epicentro de la Semana Santa. Vamos camino de una década y media sin ver salir una hermandad de la iglesia de Santa Catalina. Y es que, una de las imágenes más espectaculares del Jueves Santo era ver salir a la hermandad de la Exaltación por la  puerta que hay junto al  Rinconcillo, considerado el bar más viejo de la ciudad, fundado en 1670.

9. Santa Catalina y San Román. Las dos iglesias, unidas por la calle Sol, tienen un especial vínculo. Ambos templos componen una única parroquia y desde que en 2004 Santa Catalina cerrara por obras la de San Román acoge a las hermandades que se vieron obligadas a abandonar el edificio.

10. Estuvo a punto de desaparecer. Y es que los planes urbanísticos de la ciudad  a finales del siglo XIX planificaron una gran vía, similar a la Avenida de la Constitución, que uniera Puerta Osario con la Campana. Afortunadamente los planes nunca se cumplieron y el templo se conservó. Ahora esperamos su reapertura para poder disfrutar de uno de los emblemas de nuestro patrimonio.

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