Ruta por 12 pueblos del Alentejo

Esta región portuguesa es un destino ideal para escapadas cortas y ofrece muchas posibilidades a precios muy económicos. Lo ideal es contar con vehículo propio para recorrerla porque es un territorio repleto de pequeños pueblecitos  que no suelen tener buen transporte público entre ellos.  Os advierto de que si probáis una vez  no vais a dejar de repetir. En este post os hablo de algunos de los sitios que he visitado en las tres ocasiones que la he explorado.

1. Évora, la capital virtual del Alentejo

Es la ciudad más poblada del Alentejo y cuenta con un Patrimonio impresionante. La lista de monumentos que visitar en la ciudad es interminable. Paseando te encontrarás con el Acueducto da Agua da Prata del siglo XVI, el Templo Romano o el Jardín Público de Évora. Este último es un precioso parque del siglo XIX en el que encontrarás los restos del Palacio de Manuel I y las “ruinas fingidas”, un batiburrillo de restos arqueológicos medievales que recrean el pasado de la ciudad.

El Palacio de Manuel I formó parte de un enorme complejo conventual franciscano del que hoy solo se conserva una mínima parte en la que está uno de los monumentos más celebres de la ciudad: la Capela dos Ossos, una construcción un poco tétrica en la que fémures y cráneos se convierten en columnas y arcos. “Los huesos que aquí estamos, por vosotros esperamos” reza la inscripción que recibe al visitante. La entrada da acceso a la capilla y a un pequeño museo de arte sacro. Visitar la iglesia del complejo es gratuito.

La Catedral de Évora es otro de los puntos obligados. La entrada permite visitar el templo (más bien normalito), el impresionante claustro y a la cubierta de la Catedral, en la que además de poder disfrutar de increíbles vistas de la ciudad se puede ver muy de cerca el curioso cimborrio.

La Universidad de Évora fue uno de los espacios que más me sorprendió en mi última visita. El edificio histórico de la misma fue construido por un príncipe portugués que también fue cardenal y en torno al patio principal todavía se conservan las aulas originales repletas de azulejos tradicionales así como una impresionante capilla.

Otros sitios de interés: Si te interesa el arte contemporáneo tienes muchas opciones. Mi espacio favorito es el Centro de Arte e Cultura – Fundação Eugénio de Almeida donde encontrarás de manera simultáneas varias exposiciones de primer nivel. A las afueras de la ciudad la Cartuja de Santa María de Scala Coeli es un lugar realmente mágico.  Consulta los horarios, porque cierran el fin de semana.  A solo 18 kilómetros de Évora el complejo del Cromlech de los Almendros es uno de esos lugares curiosos que no se pueden dejar de visitar.

Comer en Évora: Ir a Enoteca Cartuxa, justo en frente del Templo Romano es todo un espectáculo. Que no te asuste el aspecto gourmet. Por menos de 20 euros te darás todo un homenaje gastronómico regado de vinos de la tierra.  El postre debes tomarlo en Fábrica dos Pasteis, un escondido y coqueto local donde probar la queisada, el dulce típico de la zona.

2. Elvas, ciudad de frontera

La ciudad está a menos de 18 kilómetros de Badajoz y por eso toda su arquitectura estaba pensada para protegerla de las incursiones de la vecina España. Solo tienes que ver la planta de la localidad en Google Maps para ver la forma de estrella de sus murallas. A pocos kilómetros de la ciudad, el Forte de Graça supone uno de los ejemplos  de este tipo de fortificaciones mejor conservados de Europa y ofrece unas vistas increíbles de Elvas y su impresionante acueducto.

Una vez en la ciudad, mi recomendación es que subáis al Castillo para ver las visitas desde el otro lado y que paseéis por sus calles y plazas para descubrir su vida. Una recomendación si vais en fin de semana: conviene reservar restaurante porque ir  a comer a Elvas un sábado o un domingo suele ser un buen plan para los vecinos españoles y los mejores sitios se llenan pronto.

3.Estremoz y su torre blanca

Entre Évora y Elvas te encuentras con esta sorprendente villa dominada por una llamativa torre de color blanco. Esta fortificación forma parte en la actualidad de una Pousada (el equivalente a nuestros Paradores) pero se puede acceder y subir al mirador de la torre de manera gratuita.  Todo el complejo amurallado ofrece un agradable paseo.

Comer en Estremoz: Comimos en una bodega muy auténtica Adega do Isaias en la que por poco dinero disfrutamos de las típicas migas alentejanas y carne a la brasa.

4. Vila Viçosa, cuna de Reyes

Está a pocos kilómetros de Estremoz y es de esos lugares que te sorprenden. No puedes creer que en un pueblo tan pequeño quepa tanto patrimonio. La impresionante plaza frente al Palacio Ducal da una pista del pasado esplendor de la población de la que salió la dinastía reinante de Portugal, los Braganza. A dos pasos del Palacio Ducal, el antiguo castillo que acoge un barrio de casas populares, el cementerio, el Museo Arqueológico y la iglesia de la Inmaculada Concepción, patrona de Portugal, aunque mucha gente piense que este honor le corresponde a la virgen de Fátima.

Al salir de Vila Viçosa te encontrarás con muchas canteras y es que ella y su vecina Borba se disputan el honor de dar el mejor mármol de Portugal. Borba, a solo 8 kilómetros de Vila Viçosa no tiene nada de Patrimonio pero un paseo por la localidad merece la pena solo por las tiendas de anticuarios y por sus bodegas. Los precios y la calidad de la tienda de la Bodega Cooperativa de Borba son tan espectaculares que, sin duda, pecarás.

5. Évoramonte, minúsculo encanto

No se tarda más de media hora en pasear esta localidad de apenas 700 habitantes y dos calles (literales). Es uno de esos lugares en los que el tiempo parece detenerse. Dominada por un castillo renacentista enmarcado en un complejo de murallas ofrece unas vistas de los alrededores espectaculares. Es tan pequeñín que no te recomendamos que llegues a la hora de comer, porque puedes encontrarte con el único bar del pueblo cerrado.

6. Arraiolos, capital de la alfombra

A menos de media hora de Évora está la capital de la Alfombra portuguesa. La localidad, dominada por un espectacular castillo en ruinas, está repleta de locales donde encontrarás a artesanas (la mayoría mujeres) tejiendo alfombras. Su museo del Tapete, aunque por su nombre parezca poco atractivo, es un espacio interesantísimo donde te presentan este arte centenario de manera muy didáctica.

7.Montemor o Novo

A 20 km de Arraiolos está esta localidad que merece la pena solo por explorar su impresionante fortaleza en ruinas. El espacio se encuentra en pleno proceso de recuperación pero no cuesta imaginar el esplendoroso pasado de la localidad dominada por semejante castillo.

Comer en Montemor: En esta localidad descubrimos uno de estos lugares de aspecto cutre pero auténtico y nada turísticos: Escondidinho.

8.Monsaraz, la joya del Alentejo

Es quizás uno de los lugares más populares de la región. Es un pueblo con mucho encanto, aunque quizás un poco masificado por el turismo en contraste con otras localidades de la zona.  La vecina Reguengos de Monsaraz no ofrece otro atractivo que la fantasiosa iglesia. La “ciudad vieja” de Monsaraz es una fortaleza que domina el paisaje con vistas al enorme embalse vecino. Sus callejuelas  invitan a pasearlas tranquilamente. En el castillo se suelen hacer espectáculos durante el verano y es gratuito acceder.

Comer en Monsaraz: Nosotros comimos en Taverna Os Templarios tras dar muchas vueltas para encontrar un restaurante con sitio porque todo estaba lleno.

9. Mourão, fortaleza con visitas

Está a solo 17 kilómetros de Monsaraz y merece una visita rápida. Un interesante castillo en ruinas con una impresionante iglesia dentro del complejo que se pueden ver en una visita rápida de 20 minutos.

10. Moura, adentrándose en el sur del Alentejo

No confundir con la anterior. Moura está a 50 kilómetros al sur de Monsaraz y, cómo no, está dominada por un castillo al que es gratuito acceder. Vale la pena dar un paseo por sus estrechas calles. La iglesia de San Juan Bautista a los pies del castillo tiene una interesante portada de fantasioso estilo manuelino. Justo enfrente del templo los jardínes botánicos de la ciudad.

11. Beja, capital del Bajo Alentejo

Es una ciudad que ofrece un inmenso Patrimonio Cultural. Te recomendamos aparcar  fuera del centro, donde hay amplias bolsas de aparcamiento, por ejemplo, cerca del Convento de Nuestra Señora de la Concepción que acoge una interesante colección arqueológica . Desde ahí puedes dar un paseo hasta la plaza de la República donde verás uno de los muchos Pelourinhos o columnas de ajusticiamiento del Alentejo.  La Iglesia de la Misericordia es ahora un centro de exposiciones con obras de los artesanos de la zona y muy cerca encontrarás el monumental complejo de la Casa de Misericordia y el castillo, que se puede visitar en el interior.

Comer en Beja: el Restaurante Don Dinis no te decepcionará. Carne a la brasa de buena calidad y auténticas migas del Alentejo.

12. Serpa, más acueductos y castillos

A solo 28 kilómetros de Beja. Rivaliza en monumentalidad con su vecina. Y es que al entrar en el casco antiguo te encontrarás una muralla-acuaducto que rodea toda la ciudad. La impresionante fortaleza, de acceso gratuito, está bastante bien conservada.

Comer en Serpa: No te pierdas el restaurante de la planta superior de O Alentejano. Comida típica a precio excelente.

En definitiva, visitar el Alentejo es imprescindible y se puede disfrutar de una escapada corta de un fin de semana o de una estancia más larga. Espero poder aumentar mi lista de localidades alentejanas visitadas y hacer pronto una incursión a la costa.

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