Recorrer la Puglia en tren

La Puglia, el tacón de la bota en Italia, es un destino de moda. La región, al sur del país, está salpicada de pequeños pueblos costeros y de ciudades monumentales conectadas a través del tren. Te propongo una ruta para un fin de semana o puente que te permitirá conocer la esencia de esta zona todavía desconocida de Italia.

 

¿Cómo llegar?

Los dos principales aeropuertos de la zona son el de Bari y el de Brindisi. El de Bari está conectado con distintas capitales españolas a través de Ryanair, lo que hace a esta ciudad la principal puerta de entrada a la región. El aeropuerto y el centro están muy bien conectados por autobús y tren. Nosotros tomamos un tren que te deja a escasos 10 minutos del centro caminando, en Stazione Centrale. El tren del aeropuerto no está en el edificio principal de la estación, sino en un anexo en un lateral de la plaza. Cuesta solo 5 euros por viaje. Un taxi cuesta alrededor de 20 euros.

¿Cómo moverte?

Si vas a estar varios días o si sois tres o cuatro personas quizás vale la pena alquilar un coche. Nosotros, como solo estuvimos tres días e íbamos solo dos, optamos por movernos en tren. Una opción muy económica y que te permite llegar cómodamente a la mayoría de los sitios. Un viaje entre Bari y Lecce en tren te llevará alrededor de una hora y media y cuesta  10 euros por trayecto. Este mismo tren para en pueblos y ciudades tan bonitos como Monopoli, Polignano a mare o Brindisi. Te recomendamos que, en función al tiempo del que dispongas, diseñes tu ruta. Puedes subir y bajar del tren cuantas veces quieras. Puedes consultar las distintas combinaciones en Trenitalia.

Bari

Es una ciudad muy manejable y que se puede recorrer a pie. Todo lo importante se puede ver en uno o dos días. Se divide en dos partes muy diferenciadas: il Quartiere Murat y Bari Vecchia. Murat, el cuñado de Napoleón, construyó un moderno barrio que se extiende entre la estación de tren y la parte baja de la ciudad. Es un paseo muy agradable para disfrutar de las grandes avenidas en forma de cuadrícula con llamativos palacios del siglo XIX.

Pero lo más interesante de Bari es la cittá vecchia, amurallada y junto al mar, formada por un laberinto de callejuelas por las que hay que perderse. Piazza del Ferrarese es la principal entrada al centro desde la zona nueva de la ciudad, una plaza en la que siempre hay mercadillos, actuaciones y eventos. Desde ahí la mejor opción es andar sin rumbo para descubrir la Bari más auténtica, con callejones, ropa tendida y señoras tomando el fresco en la puerta de casa.

Dentro de la parte vieja los puntos que no te puedes perder son la Catedral de San Sabino, que llama la atención por la piedra blanca de su arquitectura y que, sin embargo, no es la iglesia más grande de la ciudad. La Basílica de San Nicola es, sin duda, el epicentro religioso de Bari. Verás un montón de grupos y peregrinaciones que van a visitar al santo patrón de la ciudad. La escultura, rodeada de velas, no está en el altar principal sino en uno lateral. En la cripta se conserva la tumba. Rodear la muralla que da al mar dando un agradable paseo te llevará muy cerca del espectacular Castillo Suevo-Normando.  A dos pasos, en la calle de Santa Scolastica verás las puertas abiertas de las casas y en el interior a las señoras haciendo las orecchiette, la pasta típica de la ciudad. Las venden directamente en el portal.

Comer en Bari: Estuvimos muy pocas horas en la ciudad, pero seguimos las recomendaciones de Los Viajes de Claudia y fuimos a La Risto-Pazzeria. Aunque el aspecto del local no es nada sofisticado está claro que es uno de los sitios más auténticos de la ciudad, con una pizza espectacular. Para tomar un aperitivo es muy agradable La Ciclatera sotto il mare,  con una terraza que da al puerto.

Lecce

A poco más de hora y media de Bari en tren, Lecce es una localidad de interior. Es, sin duda, la ciudad más espectacular de la Puglia. Es conocida como la Florencia del Sur, por su impresionante patrimonio monumental. Desde la estación de tren al centro hay menos de 10 minutos caminando. También es una ciudad amurallada y es muy fácil orientarse porque la mayoría de los puntos de interés están alrededor de la Via de Vittorio Emmanuelle y que une la muralla con la Plaza de San Oronzo, donde está el Anfiteatro romano. Entre un punto y otro la espectacular Plaza del Duomo, uno de los rincones imprescindibles de la ciudad.

Lecce es conocida por sus espectaculares iglesias barrocas. Algunas de ellas están siempre abiertas y es gratis entrar. En otras cobran entrada. Nosotros compramos junto a la Catedral un ticket que vale 9 euros y te permite ver durante 48 horas la Catedral,  el Seminario, el Museo Diocesano, Santa Croce, San Matteo y Santa Chiara. Vale muchísimo la pena.  La barroca fachada de Santa Croce es uno de los emblemas de la ciudad.

Fuera de este circuito están el Teatro Romano y el Castillo de Carlos V, que también valen la pena ver aunque sea desde el exterior.

Comer en Lecce: Es la ciudad en la que tuvimos más tiempo para explorar la gastronomía. La increíble decoración de Dall´Antiquario se une a la amabilidad de sus camareros y su rica comida. Si quieres un sitio algo más tradicional y con buena pizza tienes la Trattoria San Carlino.  Uno de los sitios de moda de Lecce, lleno de  gente joven de la localidad, es Mastro, un precioso local abovedado donde tomar unos vinos y tablas de queso y embutidos locales. Para tomar un cóctel con el aperitivo te recomendamos Galleria Lecce Art Drinks, con música en directo o el espectacular Cocktail Bar Saloon Keeper 1933, un local decorado como un bar clandestino de la Ley seca en el que podrás disfrutar de un negroni, un aperol o cualquier otro cóctel típico.  Vale la pena aunque sea asomarse para alucinar con la decoración.

Monopoli

En el trayecto de Bari a Lecce aprovechamos para bajar del tren y volver a subir en dos pueblecitos costeros. El primero de ellos, Monopoli, tiene el centro junto al mar a apenas 10 minutos caminando de la estación. Durante el verano es un popular destino para los italianos. En invierno tiene un agradable paseo por las murallas que lo rodean y el pintoresco centro histórico con callejuelas y casitas de pescadores. La espectacular Catedral en el centro llama la atención en una localidad tan pequeña.

Comer en Monopoli: Aprovechamos para hacer una parada para comer en el pueblo y fue todo un acierto ir a La Locanda dei Mercanti, una tradicional trattoria donde disfrutar de pasta con lo mejor del mar.

Polignano a Mare

Es un destino masificado en verano, pero nosotros lo disfrutamos en temporada baja. A menos de 10 minutos en tren de Monopoli la estación está a escasos 500 metros del centro. Es un pueblecito costero con mucho encanto cuya fotografía más famosa se puede ver desde el Monumento a Domenico Modugno (el cantante de Volare). Desde el mirador presidido por la escultura se ve el centro de la ciudad sobre la roca y una pequeña playa en la desembocadura de un torrente que se abre camino entre dos riscos. Vale la pena detenerse en la localidad aunque solo sea por estas vistas.

En definitiva, la Puglia es un destino muy cómodo para una escapada y nos hemos quedado con ganas de volver. Al igual que la vecina región de la Calabria, que nos enamoró en un anterior viaje, la Puglia es un sitio para repetir.

 

 

 

 

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