Cosas del Destino

Moiras o Parcas, diosas del Destino
¿Qué me decís? ¿ Creéis en el destino? A veces uno se da cuenta de que para llegar a un determinado punto han tenido que ocurrir muchas cosas. Todo parece un plan trazado al mínimo detalle por algo ajeno a nosotros mismos. Nuestros antepasados griegos y romanos atribuían esa función a tres diosas, las llamadas Moiras o Parcas, verdaderas arquitectas de la vida.

Se habla de ellas como tres hermanas que manipulaban el hilo de la vida de una persona. Cloto hilaba la hebra, dándole vida al individuo. Láquesis medía con su vara la longitud del hilo de la vida. Átropos, tijera en mano, cortaba por lo sano el hilo, poniéndole fin a todo.
¡Qué injusto! ¿no? Si todo está decidido, ¿para qué vivimos? Si nada de lo que hagamos puede cambiar nuestro destino, ¿para qué esforzarse? En mi propia vida he experimentado como un acontecimiento ha influido decisivamente en otro, hasta trazar un camino que me ha llevado a ser la persona que soy. Esto muchas veces me ha llevado a pensar que todo pasó así porque tenía que pasar. Por doloroso que algunas veces fuera… Hay acontecimientos que llevan inexorablemente al final de una etapa.
Excavación en terraza de la Real Sociedad de Tiro
Alonso Hinojos del Pino debió de ser una de estas personas que creía mucho en el destino. Albañil de profesión (algo muy adecuado para un blog de arquitectura como este) la mañana del 30 de septiembre de 1958 se dirigió a la obra en la que trabajaba, en la Real Sociedad del Tiro de Pichón de Camas (Sevilla). Aquella mañana tenían previsto asfaltar la terraza del nuevo edificio que estaban construyendo en el recinto del club, pero al arquitecto que supervisaba la obra no le convencía que una de las ventanas del edificio colindante quedará a la misma altura del suelo de la terraza y dió la orden de excavar 15 cm más. Esos 15 cm cambiaron la Historia de Andalucía. Aquella mañana Alonso encontró el Tesoro del Carambolo, el mayor hallazgo arqueológico vinculado a la cultura tartésica. ¿Casualidad? ¿El destino? Si el arquitecto no hubiera acudido aquella mañana a la obra, si no hubiera decidido rebajar el suelo, el espléndido tesoro del siglo VIII a.C. hubiera desaparecido para siempre bajo un mar de asfalto. ¿Era el destino de Alonso encontrar el tesoro?
Dicen algunos historiadores que el tesoro del Carambolo fue enterrado por alguna sacerdotisa tartésica con la finalidad de esconderlo, de ponerlo a salvo de algún peligro: una guerra, una revuelta, un cambio político traumático….
No sé si las cosas suceden porque tienen que ocurrir de esa manera. Lo que está claro es que ahora toca cambio de ciclo, no sé si será traumático o no, pero será un cambio. No es un cambio decidido por nadie. Ha sido una Moira traviesa la que ha decidido trastocarlo todo separando con su vara de medir dos hilos que hasta ahora estaban muy cerca el uno del otro. De momento toca enterrar el tesoro y ya se verá si más adelante alguien es capaz de encontrarlo y desenterrarlo. Si eso ocurre o no, ya no será decisión mía. Eso será cosa del destino.
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