Soledad 2.0

En este blog sobre arquitectura parece inevitable hablar en algún momento de los arquitectos de la palabra: los escritores. Existen ciertos autores sobre los que se escribe mucho, se dice, se comenta y a los que nunca se les lee. Todo el mundo puede citar la primera frase del Quijote sin haber pasado nunca de la primera página. Pues con el francés Marcel Proust ocurre lo mismo. Su En busca del tiempo perdido es citada en algún momento por todo gafapasta o cultureta que se precie. Pero pocos son los que hasta el momento han tenido el valor de leer sus más de 3.000 páginas a las que su autor dedicó quince años de su vida.
Proust habla sobre muchas cosas en su novela. Desde luego no dejaría temas pendientes por falta de espacio… Pero puede decirse que a lo largo de toda su obra (tanto la que escribió como la que vivió) hay una constante: la solitude.

Sigue leyendo «Soledad 2.0»

Carta a Lucas

Querido Lucas:
Con esta carta te quería dar la bienvenida a nuestra familia. Aún ni siquiera he podido verte la carita en persona, pero todos los que te han conocido ya dicen que eres una cosita preciosa y que, de momento, pareces más Velasco que Yánez. De esta última familia ya has conocido a tus abuelos, que han ido hasta tu ciudad en expedición para ser los primeros en verte. Al resto nos irás descubriendo poco a poco y comprobarás que has venido a caer, tanto en Barcelona como en Sevilla, en lo que se llama una gran familia.
Por la parte de tu padre, eres el sexto de los nietos. Ya conocerás a tus primos mayores: Marina, Rafa, Dani y Rubén. Tu hermana Martina te los irá presentando… Ellos ya están emocionados con tu nacimiento. El otro día Rafa llenó su casa de notas dirigidas a tí, «al primo más guapo».
Tus padres no podían haber elegido mejor nombre para tí. Lucas fue un evangelista. Dicen los entendidos en la materia que fue el mejor de todos, porque su evangelio, a diferencia de los otros tres, no estaba dirigido solo a los judíos, sino a todos los pueblos. Lucas no era judío; y por eso escribió un evangelio para que lo entendiera todo el mundo. A ti te va a pasar algo parecido. Serás catalán y andaluz a la vez. Eres el heredero de dos culturas de cientos, miles de años y te han tocado unos padres que han sabido unir lo mejor de uno y otro pueblo. Así que, como aquel que llevó tu nombre hace casi 2.000 años, tendrás que ser un puente entre unos y otros.

El Domingo es triste….

 

La música tiene un poder tremendo. Puede provocar euforia, emoción, melancolía, tristeza, alegría… Dime qué escuchas y te diré como te sientes. Dime qué oyes y te diré quién eres.
Una persona que no aprecia la belleza no es una persona. La música es belleza y por eso no comprendo a las personas que permanecen insensibles ante ella.
La música nos da la vida… ¿También puede quitárnosla? Hay quién piensa que sí. Por eso existe la canción de los suicidas.
En 1933 el compositor húngaro Rezso Seress compuso «Szomorú Vasárnap», Domingo Triste, la canción de los suicidas. Cuenta la leyenda (cuántas leyendas urbanas nos alimentan) que el sentimiento profundo de tristeza que provoca escuchar esta canción desató una oleada de suicidios que hizo prohibir al gobierno húngaro su reproducción. Desde entonces cientos de artistas se han atrevido a poner voz a esta triste historia que ocurrió un domingo, un triste domingo…
Y es que todos en nuestra vida hemos tenido un Domingo Triste, un Gloomy Sunday.

Sigue leyendo «El Domingo es triste….»

La Construcción de una Nación.

«Yo soy el hijo del Sol. Yo soy la estrella de la mañana. Yo soy el señor del Nilo. Rey del alto y bajo Egipto. Yo soy Faraón…»
De esta manera se presentan ante nosotros los constructores de una de las arquitecturas más impresionantes del mundo. Las personas que, revestidas del poder de dioses,  fueron capaces de levantar las pirámides, esclavizando para ello a cientos de miles de sus semejantes. Y es que las grandes obras de la arquitectura asientan sus cimientos sobre la injusticia. Las veces que en mi vida he visitado san Pedro del Vaticano siempre me han embriagado el mismo sentimiento contradictorio: admiración y repulsión. Admiración ante uno de los edificios más impresionantes de la Historia del Arte, pero a la vez repulsión por cómo se financió esa magnífica obra: a base de falsas promesas sobre la salvación de las almas, aprovechándose de la esperanza y el miedo de las pobres gentes. Lo mismo ocurre con las pirámides, cuyos sillares reposan sobre la esclavitud, la desigualdad, el abuso de poder y la miseria. El ser humano es capaz de hacer a la vez las cosas más maravillosas y las más detestables. Por eso, somos mitad divinos y mitad humanos. Individuos que tiene todo el poder para crear belleza, pero que se empeñan en la fealdad, la guerra y la crueldad.
Sigue leyendo «La Construcción de una Nación.»

Cosas sin terminar

¿Alguna vez has dejado algo inacabado? ¿Ha habido alguna ocasión en la que has pronunciado la frase «ya lo terminaré mañana» y finalmente no lo has hecho? Yo vivo en la ciudad de las cosas que nunca se concluyeron. La ciudad de las arquitecturas inconclusas…
Sevilla tuvo un gran arquitecto: Aníbal González, el Gaudí sevillano, el gran artífice de la exposición del 29. Esta, que es una ciudad ingrata, solo le conoce por la joya de la corona de su gran legado: la plaza de España. Pero Aníbal tenía en su cabeza de genio otros muchos proyectos, ideas que nunca llegaría a realizar. En el interior del parque de la Buhaira aún se ven los cimientos de la que iba a ser la gran Basílica de la Inmaculada  Milagrosa. Una inmensa plaza de 120 metros de diametro daría entrada a un templo neogótico con una fachada de 45 metros de altura, flanqueada por dos torres de 100 metros cada una, que rivalizarían con la propia Giralda. La Milagrosa hubiese sido nuestra Sagrada Familia. Sin embargo, el templo expiatorio sevillano corrió peor suerte que el catalán. Y es que los barceloneses han sabido sacar un importante rédito de esto de lo «inacabado», convirtiendo a la Sagrada Familia en el monumento inconcluso por antonomasia. ¿Se concluirá algún día la basílica catalana? Las reglas del marketing no lo permiten. ¿Qué turista quiere ver un templo ya concluido?
Pero volvamos al proyecto sevillano… Aníbal se encontró con muchos contratiempos a la hora de comenzar su obra, de la que solo llegó a alzar los cimientos, que aún podemos ver los sevillanos. Solo uno de estos contratiempos fue insuperable: la muerte. El 31 de mayo de 1929 ésta sorprendió al singular arquitecto.

Sigue leyendo «Cosas sin terminar»